Hace mucho tiempo que Los Simpson dejaron de ser noticia por lo que es la serie misma, sus episodios, sus chistes y su irreverencia, lo cual resulta natural para un programa de televisión que lleva casi tres décadas al aire.

Muchos como este joven aficionado a las ciencias que ha adoptado online el nombre de The Backyard Scientist (“El científico del patio”) y que ahora ha combinado sus dos pasiones para llevar a la vida real una de las más célebres bromas de Bart Simpson.

En el episodio La guerra secreta de Lisa Simpson, el último de la octava temporada de Los Simpson, emitido originalmente en 1997, Bart da un paseo por el departamento de policía de Springfield y, para su alegría, encuentra allí varios megáfonos.

Ocurrente, el pequeño demonio dispone todos los megáfonos en fila apuntando hacia la ventana, y desde el primero emite su “probando”.

En la serie, la ola de sonido irrumpe en toda la ciudad, destruyendo cristales a su paso, incluyendo todas las cervezas de Homero.

Pues en la vida real, el asunto es un poco diferente.

Según las conclusiones sacadas por nuestro científico del patio, ayudado por un aparato que mide los decibeles, los megáfonos dispuestos en fila no multiplican su amplificación del sonido sino su distorsión, y con cada megáfono en línea el sonido no hace más que perder fuerza y ganar interferencia.

Si, en cambio, los megáfonos se ubican en un círculo, esto genera un feedback en la interferencia hasta ocasionar, ahora sí, un acople lo suficientemente intenso como para hacer subir el medidor de decibeles.

De todas maneras, ningún cristal se rompió.

Aparentemente, Los Simpson no son una serie tan rigurosa científicamente, pese a sus famosos vaticinios.

Fuente: Vix

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