El batallón Aidar, uno de los múltiples grupos de voluntarios nacionalistas que surgieron en la primera fase del conflicto armado en el este de Ucrania, en 2014, operaba principalmente en el norte de la región de Lugansk.
En septiembre de 2014, la ONG Amnistía Internacional denunció que miembros de Aidar «han estado involucrados en abusos generalizados, que incluyen secuestros, detenciones ilegales, malos tratos, robos, extorsiones y posibles ejecuciones».