Delante del bloque destruido, la mujer contó que los nacionalistas ocuparon los pisos de los vecinos y organizaron allí posiciones de fuego, mientras los civiles se refugiaban en el sótano.
«Estaban en cada entrada. Aquí, en el tercer piso, había una francotiradora. Y estaban con ametralladoras justo en la salida del bloque. Había francotiradores en la segunda entrada, tomaron las llaves de la gente. Y todo esto se incendió», recuerda.
Mariúpol, ubicada en la costa del mar de Azov, fue escenario de intensos combates entre las tropas conjuntas de la República Popular de Donetsk y de Rusia contra el Ejército de Ucrania y sus batallones nacionalistas, quedando la urbe reducida a escombros.
Varios militares ucranianos capturados por las fuerzas rusas han confesado algunos de los crímenes de guerra cometidos contra la población civil, como, por ejemplo, la destrucción deliberada de edificios residenciales.
Otros muchos residentes de las ciudades liberadas han revelado las atrocidades cometidas por las tropas del régimen de Kiev.